"Siempre he tenido una gran confianza en los jóvenes:
¡son el futuro!
Están hechos para grandes ideales y saben seguirlos con radicalidad.
Lo que más les atrae es el descubrimiento de un evangelio
que se hace vida y que cumple lo que promete.
Les fascina el ideal de un mundo unido.
Son los jóvenes, los chicos y chicas,
y también los niños y niñas
quienes transmiten este ideal a sus coetáneos".
Chiara Lubich
Los jóvenes se proponen grandes metas: vivir por la Fraternidad Universal. Con el testimonio de su vida, con el lenguaje típico de los jóvenes: música, expresiones artísticas, deportivas y culturales y a través de las más variadas iniciativas de solidaridad, transmiten el ideal de la unidad a sus coetáneos, ya sea a nivel local o con grandes manifestaciones mundiales. Usan todos los medios de comunicación: transmisiones televisivas, conexiones mundiales vía satélite, internet. Realizan distintas microrealizaciones de solidaridad y de paz, a nivel nacional e internacional.
Los chicos y chicas -
de 10 a 17 años- se comprometen en vivir la Regla de Oro: "Haz a los demás lo que te gustaría que te hiciesen a ti", recorriendo distintos
"senderos" para construir la unidad, entre ellos:
. frente al consumismo que invade la sociedad de nuestro país proponen como alternativa la
cultura del dar, que viven ya sea "dando" que "dándose";
. el
deporte no es sólo un medio para estar en forma, sino para construir nuevas relaciones con otros chicos y chicas;
. bajo el eslógan "colore
AMOs la ciudad" realizan todo tipo de
actividades en favor de los más necesitados de nuestras ciudades y... muchas iniciativas más, fruto de su ímpetu y su creatividad, a través de las cuales se convierten en protagonistas del mundo unido.
Los niños y niñas - de 4 a 9 años- captan el mensaje evangélico del amor y lo viven ayudándose de un original juego:
" el dado del arte de amar" cuyas caras indican diversos matices: amar a todos, ser el primero en amar, amar a Jesús en el otro, hacerse uno, amarse recíprocamente, amar al enemigo. Transmiten con espontaneidad y sencillez su forma de vida a sus amigos y compañeros y a menudo, esta mentalidad evangélica toca también el corazón de los adultos. Tienen un amor especial por los más necesitados y con gran generosidad comparten sus propias cosas e inventan muchas iniciativas para ayudarlos.