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| Ámbito eclesial |
Religiosos y religiosas |
Los religiosos que adhieren a los Focolares, no sólo se reúnen para tratar temas de tipo pastoral y organizativo, etc. sino sobre todo para compartir la experiencia de Dios que cada uno hace. Con frecuencia la timidez y el respeto humano impiden poner en común lo esencial de la vida religiosa: tener un solo corazón y una sola alma en Dios. Los religiosos en contacto con esta espiritualidad de la unidad, lejos de confundirla con el propio carisma, la viven en plena armonía con el carisma del propio fundador, aumentando el compromiso de vivir y actualizar el propio carisma en el hoy de la Iglesia, en la plena comunión con sus respectivas comunidades, enriqueciéndose y descubriendo la vocación más profunda de la comunión cristiana: hacer de la comunidad un ‘lugar teológico’, un lugar de encuentro con Dios, como afirma Juan Pablo II “espacio teologal en el que se puede experimentar la presencia mística del Señor resucitado” (Vita Consecrata nº 42), contemplando cómo se cumple la promesa evangélica: “Donde dos o más están unidos en mi nombre....” (Mt 18,20.).No se trata, pues, de confundir el propio carisma con otro distinto, sino de vivir el propio en comunión con los demás, para construir.
Se coordinan a través de "Secretarías locales", con el fin de asegurar la continuidad de este estilo de vida entre estos religiosos y mantener el contacto con los otros religiosos que se adhieren de diversos modos a este espíritu, y con los demás religiosos de las diversas naciones que se sienten llamados a vivir así. Además participan junto al resto de personas pertenecientes a los Focolares en la vida y actividades del Movimiento en ese mismo territorio. En cada lugar se reúnen regularmente religiosos de distintas congregaciones, que forman un núcleo, con el objetivo de mantener viva la presencia del Resucitado en medio de ellos.

En España se edita también la revista trimestral, Unidad y Carismas, que se publica en 8 lenguas (italiano, brasileño, inglés, francés, alemán, esloveno, coreano y español), dirigida en especial –aunque no sólo- a religiosos y religiosas, habiendo publicado hasta el momento 40 números. A través de ella se trata de favorecer la comunión y la reciprocidad entre los diversos carismas, para que el intercambio de dones enriquezca a todos. Además de artículos de profundización teológica y espiritual, se ofrecen testimonios de santos y santas de todas las épocas, así como experiencias de vida de religiosos y religiosas de hoy y perspectivas de futuro en el campo de los diversos diálogos eclesiales (ecuménico, interreligioso, con los que no gozan de una fe religiosa concreta).
Por otra parte, también se promueve la encarnación de este espíritu en diferentes campos de la vida religiosa y la misión apostólica (pastoral juvenil, educación, ejercicios espirituales, economía, pastoral de la salud, teología, espiritualidad, compromiso social). A través de diversos congresos, se ofrecen los frutos que genera vivir este tipo de espiritualidad de comunión, en los distintos campos de trabajo, así como su traducción en principios doctrinales y operativos.
El contacto de los religiosos con los Focolares hace cada vez más nítido que el Espíritu Santo está impulsando la unidad. Con urgencia se ve que el Espíritu, a través de la Iglesia y de la espiritualidad de la unidad nos invita a caminar hacia una comunión más profunda y concreta entre vocaciones, ministerios y carismas. El espíritu de la unidad que nosotros tratamos de vivir y encarnar es una vía directísima, experimentada en los más de 60 años en contacto con la fuente de este carisma. |
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